jueves, 10 de noviembre de 2011

Rimas de Bécquer (soluciones)

RIMA LII

t. En este poema Bécquer personifica las olas, el viento y la tempestad, motivos todos de la naturaleza, expresión de fuerzas capaces de arrastrar. Son motivos propiamente románticos.
u. ¡llevadme con vosotras! Con él muestra su deseo de fusión con los elementos de la naturaleza, lo que no supone otra aspiración que la muerte, como único remedio a su dolor.
v. Al dolor que el poeta siente se añade el temor a la soledad, el resultado es un final profundamente conmovedor.
w. Podemos distinguir en el poema dos partes:
1.- Abarcaría las tres primeras estrofas. Todas ellas presentan una misma estructura en forma de apelación dirigida en cada caso a un elemento de la naturaleza: las olas gigantescas, las ráfagas de huracán y las nubes de tempestad. Todas ellas aparecen cerradas con el estribillo ¡llevadme con vosotras!
2.- Coincide con la última estrofa. Tiene también estructura diferente y viene a “explicar” el deseo expresado en las tres estrofas anteriores. Actúa como cierre de la composición.
x. Se trata de una silva asonantada. Gráficamente aparece en estrofas de cuatro versos, los tres primeros endecasílabos y el cuarto heptasílabo. La rima es asonante en los pares y sueltos los impares. Esta forma métrica es muy utilizada por este autor.
y.- que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas (aliteración de r)
Ráfagas de huracán que arrebatáis
que rompe el rayo
y en fuego encienden las sangrientas olas
La aliteración de la r sugiere (de forma onomatopéyica) el sonido que estos elementos de la naturaleza desatados producirían. La aspereza de este sonido, además, se aviene a la perfección con el estado emocional que refleja el poeta en estos versos.

z. Conclusiones de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer.

Esta obra recoge la producción en verso de Bécquer, representante más destacado de la generación de poetas posrománticos que llevaron a cabo una renovación de la poesía romántica en un momento en el que se está abriendo paso la literatura realista. Esta nueva poesía recoge dos influencias: la de los cantos folklóricos populares (sobre todo andaluces) y la de las baladas germánicas de Heine. Fue publicada en 1871, tras su muerte.

El poemario recoge varios núcleos temáticos: 1) La poesía: Bécquer mantiene una postura próxima al simbolismo. Piensa que la poesía es independiente y previa a la escritura (Rima IV). Se identifica con la belleza, con el misterio, con el amor. El poeta es el que debe unir ambas, pero no es tarea fácil (Rima I) por lo que debe recurrir a la sugerencia como luego harán los simbolistas (Rima V). 2) El amor. Este aparece como ley suprema del universo, idealizado y apasionado. Se siente como armonía y plenitud, experiencia de un orden perfecto sin límites. La mujer en sus poemas es más soñada que real, una mujer ideal que se identifica también con el ideal poético (Rimas XI, XV, XXI). Es, pues, en muchos casos un amor imposible. Pero éste es sólo una de las frustraciones del autor. 3) La frustración. Imposibilidad de manifestarse el genio creador, desilusión, muerte, soledad, destino aciago de los hombres...

Con respecto a la estructura, los editores amigos de Bécquer que prepararon la primera edición estructuraron las Rimas en tres apartados que pretenden reflejar una trayectoria vital, por supuesto ficticia, aunque las composiciones partan en muchos casos de la experiencia personal: a) Introducción. Ideas sobre la poesía (Rimas I-XI aunque hay varias entre ellas que no tratan exactamente de teoría poética sino de amor). b) Historia amorosa en dos fases: la de optimismo y exaltación (XII-XXIX); la de decepción y ruptura (XXX-LI). c) Consideraciones del poeta ya solitario sobre la muerte y el duro destino del hombre (LII, LXXVI).

En cuanto a la estructura de los poemas, muchos se organizan por medio de estructuras paralelísticas (LIII). También es frecuente que en las primeras estrofas lleve a cabo sucesivos desarrollos metafóricos que se resuelven con la expresión directa de la estrofa final (XXIV). En otras, a partir de una imagen descrita o un suceso narrado, se produce una reflexión (XIV). O aparece una secuencia de subtemas que glosan el tema (IV), o siguen el modelo de epigrama (premisa/consecuencia- XXI)...

En cuanto al lenguaje poético destaca en primer lugar la brevedad (la mayoría comprenden entre 8 y 25 vs.). Muchas veces parecen quedar truncados al cerrarse con un verso quebrado que condensa la idea expresada (así...¡no te querrán! LIII). En muchos poemas aparece la estructura apelativa con la que el “yo” poético apela al “tú”, lo que da mayor veracidad y fuerza a la transmisión de sentimientos.

La sensación de sencillez y naturalidad que ofrecen las Rimas es consecuencia de un trabajo exhaustivo de selección léxica y elaboración sintáctica. Para este fin se evitan los adjetivos y se potencian los sustantivos y verbos (predominantemente en presente). En el vocabulario abundan los vocablos referentes a la naturaleza, a la música... Pero no falta un léxico más prosaico como átomo, máquina, billete de banco...en el que ridiculiza los ideales burgueses. Pero destaca sobre todo el vocabulario de lo etéreo, lo inaprensible (cendal, bruma...), lo que le ha valido a su autor el nombre de huésped de las nieblas (Rima LXXV).Sin embargo, lo más importante del léxico de Bécquer es su capacidad de sugerencia más allá de su significado denotativo.

En la métrica refleja la doble influencia culta y popular. A veces usa estrofas clásicas (octava real, serventesio, quintilla), pero lo más frecuente son las combinaciones de heptasílabos y endecasílabos, y el uso de formas populares como la copla asonantada y la seguidilla. Predomina la rima asonante. También es frecuente el encabalgamiento que da sensación de mayor naturalidad. El ritmo se ve potenciado por figuras de repetición (paralelismos, anáforas, estribillos...) que estructuran el poema y le dan sensación de unidad. También metáforas y símiles. Finalmente, y adelantándose muchos años, hace uso de la técnica simbolista (correspondencia entre elementos de la realidad y sus sentimientos).

La trascendencia de la poesía de Bécquer en la posterior es esencial: toda la poesía del XX beberá de ese modelo poético que creó el poeta sevillano.

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